BOSQUE FATUO
Confabulan
lo mundano
y lo cercano.
Grieta en la herida,
horizonte hilvanado.

Bosque Fatuo nace de los caminos que recorren la ribera del río Bernesga, en León. Un lugar de tránsito entre ciudad y naturaleza al que he regresado durante años, sola o acompañada, buscando calma, silencio y una forma de volver a conectar conmigo misma.
Son senderos ligados a la memoria cotidiana mientras intentaba encontrar cierta claridad emocional en etapas de desconexión interior.
La serie transforma estos paisajes en espacios mentales y emocionales donde la vegetación, la textura y la fragmentación visual funcionan como reflejo de estados de saturación, deriva y búsqueda de refugio.
A través de la intervención de la imagen, el bosque deja de ser únicamente un lugar físico para convertirse en un territorio ambiguo entre memoria, ansiedad y contención emocional.
Técnica: arte digital a partir de fotografía original; 102 x 57 cm ; 65 x 101 cm
I. EL DESCENSO AL RÍO / León. Raíz. Infancia. Identidad aún intacta.
II. EL REFUGIO / Distorsión. Inmersión emocional.
III. SATURACIÓN / Fragmentación
IV. DISOLUCIÓN EN EL BOSQUE / Desaparecer en el paisaje
V. RESPIRAR / El bosque sigue siendo ambiguo, pero ya no devora tanto
“Hay lugares que nos contienen incluso cuando empezamos a desaparecer dentro de nosotros mismos.”
























