CAPÍTULO I
Infancia
ORIGEN
Infancia, crecimiento


Laguna impresionista,
caprichosa, hedonista.
Algarabía inalcanzable
tras la frondosa hierba,
tras remolachas de azúcar,
alubias blancas y trigales.
que brindan
las hojas
de los cerezos.
Arriba y abajo.
Subiendo y bajando.
Alegría contenida
entre los límites
de la aceleración
de un péndulo.
Las ramas de los chopos
desde las enredadas alturas, saludando.
Encendida,
álgida,
y apremiante,
la curiosidad
prendió el vuelo.
Despertando deprisa en verano
a los cantos de un pajarito infame,
enrollando la persiana hacia la calle
se veía en extensión el campo llano,
de girasoles lleno, saludando,
su cabeza girada hacia el sol de mayo.
Por un camino sempiterno
de horizonte acostado,
camino entre el silencio
bajo el ocaso rosado.
Solitaria,
escondida en un rincón
entre maizales,
al final de un camino
impreciso y ambiguo
de piedras mojadas
por lluvias artificiales.
Arena y cemento,
caras al viento,
el cielo despejado.
Desde arriba
se ven las zarzas,
los pozos,
las moras.
Las piedras del camino,
los maíces amarillos,
las amapolas.
Vibran los campos amarillos
entre la dulce remolacha,
la brisa eleva a capricho
el olor del anís entre las zarzas.
Me gustaría
ir a Japón
un día
de primavera
para coger
de la lluvia
del cielo
la quimera
Identidad


donde las libélulas alzan el vuelo
como si quisieran captar mi mirada.
Un diluvio
de pétalos
ruborizados
bajo el cian
del cielo,
azorados,
al querer los niños,
un año más,
a atraparlos.
alcanzar
en su vuelo,
Me acompañan mis pensamientos
y a mi lado, un hilillo de agua,




























