EL PAISAJE QUE ME SOSTIENE
Vibran los campos amarillos
entre la dulce remolacha,
la brisa eleva a capricho
el olor del anís entre las zarzas.

El paisaje que me sostiene tiene su origen en fotografías de pueblos de León.
Las imágenes de mi tierra —ese paisaje llano y abierto— forman parte de un cimiento emocional profundamente ligado a mi identidad.
Caminos infinitos en los que me perdía del mundo y volvía a encontrarme.
Caminos recorridos sola, en compañía, a pie o en bicicleta.
Paisajes atravesados por maizales, campos de remolacha, alubias y moras silvestres. Lugares vinculados a la memoria de mi familia y a los veranos junto a mis abuelos, ayudándoles a regar los cultivos mientras el tiempo parecía detenerse.
Con el paso de los años, esos horizontes comenzaron a ocupar un espacio cada vez más profundo dentro de mí. Especialmente en los momentos en los que dejé de reconocerme dentro de la ciudad y necesitaba regresar mentalmente a aquellos paisajes para volver a conectar conmigo misma.
La serie transforma esos lugares en espacios emocionales atravesados por la memoria, la distancia y la necesidad de reconciliarse con aquello que permanece.
Técnica: Arte digital a partir de fotografía original; 77 x 43 cm
I. EL ORIGEN / amplitud, juego, calma, descubrimiento
II. LOS CAMINOS / Perderse. Silencio. Observación
III. DISTANCIA / Ciudad. Desconexión. Nostalgia. Regreso mental
IV. PÉRDIDA Y BÚSQUEDA
V. EL PAISAJE QUE ME SOSTIENE / No hay recuperación, sino permanencia.
“Algunos paisajes permanecen dentro incluso cuando ya no podemos volver.”










